lunes, 2 de mayo de 2011

Me dejo caer

Estaba en primavera, un poco más aliviada saltó a la siguiente rama, dejó posar su frágil cuerpo sobre la niebla que cubría su rostro y sus alas.
Al parecer no sabía que las demás aves ya se habían alejado, dejándola enferma y abandonada.
-No puedo echarme a morir- exclamó con cierto optimismo.
y con grandes esfuerzos comenzó  estirar sus alas y a levantarse, estuvo todo un día intentándolo. Ya se había resignado que esperaría la muerte junto al árbol que la hospedó durante la temporada.
Tenía miedo y un poco de rabia por las demás aves que se habían largado sin aviso, pero por un instante en su mente el recuerdo de su madre la hizo esperar un segundo y volver a intentar la hazaña. Otra vez intentó levantar las alas...
-" Hija ya sabes volar, ahora tendrás todo a tu alcance. Una madre solo vive para ver esto en sus hijos.."- recordó las palabras de su madre.
Respiró y se dejó caer. Nunca había sentido el aire tan fresco, tan  inspirador.
-Hija ya puedes volar- con amor le dio fuerzas para que por primera vez su hija volara, pero esta vez fue un año más tarde y ahora si su frágil cuerpo podría descansar.